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Las centrífugas de sobremesa son los genios universales de entre las centrífugas de laboratorio. Casi no existe ningún recipiente para centrífuga que no puedan incorporar estos robustos y duraderos equipos de trabajo, sometiéndolos a la fuerza centrífuga requerida. Según cuál sea el perfil de exigencia, variará su capacidad y rendimiento. El equipamiento de cualquier laboratorio incluye centrífugas con una capacidad volumétrica máxima de 4 x 100 ml. Cuando, no obstante, deben ejecutarse tareas especiales, como en la ingeniería genética, la virología o la bacteriología, entrarán en juego las variantes mayores con sistema de mando sofisticado para el trabajo científico. |
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